Es el gran regalo de la literatura. Cuando menos te lo esperas, te abre una puerta y, de pronto, te encuentras con Alicia al otro lado del espejo

Álvaro Bermejo es un escritor y periodista, licenciado en Historia y Antropología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Con una larga y consolidada trayectoria en la literatura, cuenta con más de veinte premios a sus espaldas. El último de ellos, el premio Valencia Alfons el Magnánim por su novela “Como el bosque en la noche”.

En primer lugar, nos gustaría saber un poco más de ti y conocer tu trayectoria en el mundo de la literatura
Tengo 58 años, llevo escribiendo desde los 18, casi medio siglo dándole a la tecla y no recuerdo desde cuándo leyendo. A veces me pregunto si podría vivir sin leer. Leer más que escribir. Cuando miro atrás me veo descubriendo mil mundos, viajando a lugares imposibles -¿te imaginas un San Sebastián-Katmandú, de bus en bus?-, atesorando experiencias…Pero siempre con un libro en la mochila. Verdaderamente ese ha sido mi gran viaje en esta vida. La curiosidad, la inquietud, la pasión por conocer, me ha llevado a leer de todo. Nada más lógico que también me atreviera con todos los géneros –si es que los géneros existen-, a la manera de un diletante. He escrito novelas de aventuras, históricas y contemporáneas, criminales y sentimentales, relatos infantiles, ensayos, poesía, obras de teatro … La verdad es que no tengo memoria para todo lo que llevo a la espalda. Me importa para lo que me ha servido: para conocerme a mí mismo y para compartir con mis amigos unos cuantos cafés, naturalmente, también con libros. La Lit Con Madrid te ha invitado este año a participar en una charla sobre las claves del thriller, la policíaca y la novela negra. ¿Podrías darnos unas pinceladas básicas de lo que se hablará en la charla?

La verdad es que no tengo ni la menor idea. Algo que convierte la invitación en un asunto particularmente apasionante. 

A menudo la gente confunde “thriller”, “novela policiaca” y “novela negra”. ¿A qué crees que se debe? 
Las taxonomías nunca han sido mi fuerte. Yo sólo distingo dos géneros literarios: la buena y la mala literatura. Cuando me acerco a cualquier novela no me pregunto si es un thriller, una novela negra o blanca, policiaca, esotérica o vampírica. Leo los primeros párrafos y ya sé si estoy ante una voz que me interesa o todo lo contrario. En cualquier caso, yo me alineo con los escritores que buscan una suerte de novela total. Un ejemplo, “Drácula” de Bram Stoker. ¿Es una novela de terror? Por supuesto. Pero también una magnífica indagación en el alma humana, lo que nos adentraría en el catálogo de novelas psicológicas, una maravillosa novela de amor, una apasionante novela histórica, y no sigo por no resultar pesado. Con la llamada “novela negra” me ocurre igual. Adoro a Dashiel Hammett, a Raymond Chandler, a Elmore Leonard y a cien más. No por el asunto que tratan, sino por su endiablada manera de escribir. Muy superior, a mi juicio, a muchísimos autores de la considerada “literatura con mayúsculas”. 

Bajo tu punto de vista, ¿cómo está el panorama editorial en estos géneros?
 Tampoco tengo la menor idea al respecto. Lo cierto es que leo bastante más literatura clásica que contemporánea. Me consta, eso sí, una notable degradación en la calidad de lo que se publica. Visto lo visto, hoy Corín Tellado –o José Mallorquí-, serían justos merecedores del Planeta o del Nacional de Literatura. 

Volvamos a la LCM, ¿qué te ha impulsado a participar y, por ende, apoyar un evento como la Lit Con Madrid 2018? 
No conocía la Lit Con Madrid hasta que me han invitado a participar en ella. Tampoco es un defecto de la Lit Con. Vivo en mi mundo, no frecuento los círculos literarios –menos aún las redes sociales-, pero a veces me divierte escuchar a otros escritores… siempre que no se dediquen a monologar acerca de sí mismos –el pecado capital de nuestra especie-. En no pocas ocasiones he encontrado más sabiduría en los que viven caminando que en quienes lo hacen sentados. Y a mí lo que me apasiona es aprender, conocer, dar un paso más allá de lo conocido. Los libros ayudan mucho a eso. Los escritores –entre los que me incluyo- no siempre. 

¿Qué le dirías a la gente que apenas conoce estos géneros para que acudan a la charla de la LCM? 
Puf, soy pésimo vendiendo crecepelos y pócimas milagrosas. Pero ya que me provocas –el pecado está en la pregunta-, les diría que no hay charla que supera a la lectura de un buen libro. Ahora bien, tampoco se trata de actitudes incompatibles. Cuando se me borra la mirada de tanto leer yo también suelo acudir a mesas redondas y conferencias. Es raro, muy raro, que no tenga que apretar los labios para contener la sonrisa. Pero a veces sucede el milagro y encuentro una mirada, una respuesta, unas palabras que me llevan a descubrir algo apasionante. Ojalá entre quienes se acerquen a la Lit Con se produzca esa discreta epifanía. Es el gran regalo de la literatura. Cuando menos te lo esperas, te abre una puerta y, de pronto, te encuentras con Alicia al otro lado del espejo.

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